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Periodista y lector. Así dice el perfil de mi cuenta en Twitter, que por el momento sólo me ha servido para comenzar este autorretrato.
Periodista, porque siempre quise serlo, por lo menos desde que recuerdo haber querido ser algo o alguien. Porque a los 12 años hacía revistas a pulso y las repartía por el barrio. Al comienzo su producción era lenta, pero con el tiempo llegué a escribir entre 30 o 40 ejemplares por fin de semana, suficiente para distribuir en un par de cuadras a la redonda.
Como buen reportero dejaba los pies en la calle. Desde Montenegro hasta Diego de Almagro y desde Tobalaba hasta Emilia Téllez, periplo que lo hacía en compañía de C, otro niño del barrio, con quien al final de cada recorrido nos comíamos un helado de piña.
Después crecí y se me olvidó que quería ser periodista. Y, al final, como ocurre en muchas familias, terminé estudiando Derecho, porque era lo mejor, por seguridad, por miedo, por flojera. No estuvo mal, pero finalmente dejé los códigos a cambio de una tensa relación familiar que duró lo que dura un año académico.
Tampoco me siento tan periodista. En estricto rigor no lo soy. Mi sueño durante años era escribir en la GatoPardo, pero me dediqué al marketing y cada vez me interesan menos los medios de comunicación tradicionales.
También, como afirmé al comienzo, soy lector. Leo novelas porque un primo me regaló Catcher in the Rye cuando salí del colegio. Me gustan las crónicas, porque la única herencia que me dejó mi abuelo materno fue A Sangre Fría. Me hice lector político cuando en la universidad me dijeron que había libros que no podía leer, que eran ideológicos, populistas creo que dijeron. Me hundí en la poesía cuando me enamoré, una madrugada en la plaza Las Lilas. Y comencé a entenderla recién cuando ese amor no fue correspondido.
Soy lector porque la tele me aburre, porque el diario está desfasado, en esta era del internet, y repite lo que ya dejó de importar. Soy lector porque me gusta el silencio y me gusta leer con la luz encendida por la madrugada, cuando nadie llama por teléfono.

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